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El origen, de la clínica del asma bronquial se debe a la inflamación producida en los bronquios, y por lo tanto una dificultad al paso de aire en la vía aérea. La clínica característica, es la dificultad respiratoria o fatiga denominada disnea, tos, silbidos en el pecho y flemas o secreciones bronquiales. También, podemos apreciar por los problemas respiratorios que presenta el paciente un tiraje intercostal con aumento de la frecuencia respiratoria.
En el asma, la forma de presentación típica es de carácter episódico, es decir, suele cursar en crisis que ceden o bien espontáneamente o mediante tratamiento farmacológico. El asma crónico o persistente, presenta unos síntomas más o menos permanentes con exacerbaciones periódicas.
Clasificaremos el asma según la severidad del proceso en cada paciente en leve, moderado y severo:
1. El Asma leve, no interfiere en la actividad cotidiana del paciente y tiene una buena respuesta al tratamiento farmacológico.
2. Asma moderada, es aquel que ocasionalmente interfiere en la actividad cotidiana del paciente y ocasionalmente requiere un tratamiento más agresivo para su control.
3. Asma severa, es el que interfiere en la actividad cotidiana del paciente e implica un control terapéutico exhaustivo del paciente. En ocasiones puede poner en peligro la vida del paciente en el llamado status asmático.
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